lunes, 30 de marzo de 2009

Si la sal se vuelve sosa, úsala para arte

Onomichi, en la localidad de Hiroshima, Japón es el lugar donde nació Motoi Yamamoto, artista japonés con innumerables obras y exposiciones no sólo en su natal Japón, sino también en Hamburgo, EE. UU., Israel, Alemania, Méjico, por nombrar algunos. Es todo un espectáculo visual la paciencia con que realiza todas sus obras, dignos de un monje.

De toda su prolífera gama de emanaciones artísticas que tiene, como ser escultura, dibujo, pintura, decoración, me detuve en el me dejó sin aliento. Sus laberintos de sal, una obra maestra de paciencia, arte y creatividad.

Crea sus obras de un elemento abundante en las playas nipones, que es la sal, elemento que en alguna ocasión habré hecho una carita feliz, el famoso "smile", cuando se me cayó en casa y para que no me reten me puse a jugar y hacerle reir a mis hijas. Creo que fue todo lo que se me ocurrió hacer con la sal.

Después cuando ví las obras de Motoi me dije.... NAMBRENAAA!!!! esto es una locura, por más que uno mire y remire se puede ver, olor y tocar (ojalá) creatividad a flor de piel. Esta serie de pattern de hojas de sal es otra muestra de la paciencia de Motoi.


Bueno, creo que los comentarios jamás estarán de más para la obra de este artista, es un elogio al arte y un orgullo para este país poder tener un artista de esta categoría, no sé si tanto por nombre, pues nunca antes lo había escuchado, sino más bien por el talento artístico/creativo que posee. Disfrutenlo como lo hice, lo hago y lo haré todavía por un buen tiempo.


















3 comentarios:

  1. Admiro la obra y también la paciencia; oriental tenía que ser, guau!
    abrazos

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